TEXT: SIMPOSIO DE LA ASOCIACIÓN CATANA DE CRÍTICOS DE ARTE: ¿CRÍTICA DE QUÉ? por Raquel Herrera Ferrer

This text was originally published in Raquel Herrera’s weblog, Tempus Fugit. It is a commentary on institutional critique. The text is also complemented with commentaries by Svcnt, José Luis Brea, Eugenio Tisselli, Enrique Aguerre, Santiago Ortiz and Eduardo Navas. It is here reposted with permission.

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Este comentario fue publicado originariamente en mi weblog Tempus Fugit el 21.11.05. Reproduzco el texto original adaptado al tiempo presente, así como los posteriores comentarios que se derivaron de él. El objetivo del texto era plantear un breve análisis sobre la figura del crítico de arte en nuevos medios a propósito de un simposio de crítica de arte celebrado en Barcelona (España). Los comentarios que recibió resultan muy instructivos para entender el contexto de la crítica de arte y los nuevos medios en la escena española (y posiblemente latinoamericana).

El fin de semana del 18 y el 19 de noviembre de 2005 tuvo lugar en Barcelona el simposio Crítica de arte en un mundo global organizado por la Asociación Catalana de Críticos de Arte. Atendiendo al tema planteado, se invitó a figuras europeas de primer orden (Paul Ardenne, Teresa Macrì, Francesco Bonami), a conocidos críticos españoles (José Luis Brea, Fernando Castro Flórez), a críticos asiáticos para ampliar la esfera de conocimiento, y a personajes de la escena local para debatir sobre el trabajo del comisario. Todo muy intenso, vamos.

Lo que me sorprendió del evento no fueron tanto las notorias diferencias generacionales y relación dispar con la tecnología que presentaban (era de esperar), sino la madeja conceptual que se generó en torno a tres figuras profesionales posibles: crítico de arte, curador o comisario y gestor cultural.

Algunos han dicho que comisario y crítico podían ser perfectamente la misma persona, lo cual no puedo juzgar (supongo que depende del caso), pero ese planteamiento ha desviado completamente la reflexión en torno a la crítica de arte, esto es, la escritura que piensa en el arte que se está haciendo. Más aún, la centralidad del tema del comisariado acabó llevando la discusión al terreno de la gestión cultural: las cifras, las estructuras… cualquiera que trabaje en cultura debe saber cómo está el patio, pero, ¿todo el mundo debe dedicarse a ello?

En lo que respecta a la cuestión de nuevos medios, José Luis Brea aludió directamente a las nuevas tecnologías no sólo como medio de publicación alternativo al sopor y las restricciones de los medios de comunicación tradicionales y a las instituciones, sino también como herramientas muy prácticas para necesidades nuevas. En esta descripción, echo sin embargo muy en falta la reflexión sobre la crítica de arte de nuevos medios. Yo no tengo ningún reparo en asistir a la reunión de la ACCA de la que desconozco absolutamente todo, pero temo que los “críticos de arte” no vayan a realizar el ejercicio inverso de interesarse por todo lo que no sean objetos tangibles. Afortunadamente, ya hay gente interesante trabajando por ejemplo el comisariado y la crítica del videoarte, pero, ¿para cuándo todo lo demás?

Otra cosa que tampoco entiendo es la relación con las instituciones. Algunos eran muy críticos, pero quieras que no el evento se celebró en el Macba[1] . Ya van varias veces que oigo criticar al Macba dentro del Macba. Supongo que es el colmo de rizar el rizo, en estos tiempos tan contradictorios. Entonces llegamos los más jóvenes y oímos eso y la verdad es que no sé a qué atenerme. No creo que seamos los más jóvenes los que tenemos miedo de vendernos, porque a estas alturas lo que tememos directamente es que nadie nos quiera comprar.

[1] El Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, fundado en 1994, se ha hecho célebre no sólo por haber atraído exposiciones temporales y por aglutinar gran parte del turismo cultural de la ciudad, sino también por haber puesto en marcha en los últimos años una estrategia de absorción de la crítica del museo dentro del propio museo (véase histórico de actividades del museo). Esta operación ha tenido sus defensores y detractores entre la comunidad artística de Barcelona desde que empezó a plantearse.

svcnt

Hola Raquel. Echa un ojo a los comentarios. Un abrazo.

http://www.dunadigital.com/adee/noticias/?p=581#comment-591

José Luis Brea

Hola Raquel, en tu blog (no lo conocía hasta que he visto su rebote en sinapsis) te re-escribo el comentario que había puesto allí, aunque ahora veo que tu post es más amplio. Puede que comente otras cuestiones (por ejemplo, lo del MACBA) 😉

Hay una cosa en la que tienes razón sin duda, Raquel: que mientras gente como tú principalmente interesada en new media es capaz de la suficiente apertura de mente como para asistir a un encuentro sobre crítica de arte, es cierto que normalmente los críticos de arte se interesan muy poco por los new media y sus circunstancias. Sin embargo, ése no es obviamente mi caso (llevo mucho tiempo como crítico de “arte” escribiendo sobre new media), ni mucho menos el del texto que presenté en el congreso, en el que efectivamente planteaba la necesidad de investigar ajustes y desajustes entre los nuevos objetos de interés cultural (e-images) y los nuevos procedimientos para su distribución crítica (e-archives), junto a la necesidad de que también la crítica utilizara los nuevos dispositivos (online critique, blog critique) y asumiera las variaciones profundas en su función que ello podría llegar a conllevar …

En todo caso, gracias por estar allí, es cierto que hay muy poquita transversalidad y que casi todo el mundo se encierra en sus cotos cerrados…

Eugenio Tisselli

Si los nuevos objetos de interés cultural son los “e-images”, ¿qué pasa con el arte digital sonoro?, ¿qué pasa con el software art, que no necesariamente tiene una manifestación visual? ¿Hay un verdadero conocimiento sobre aquello que llaman “new media” por parte de los críticos? A pesar de las buenas voluntades, lo dudo…

Raquel Herrera

Tiene todo la razón Eugenio… si queremos afrontar la crítica de nuevos medios debemos asumir una concepción variada y compleja de todas sus manifestaciones. Lo que ocurre es que para ciertas cosas, la formación en historia del arte o similar queda obsoleta. Necesitamos reconfigurar unos buenos currículums académicos de ACT [1], no sólo porque lo mande Boloña[2] , sino porque de otro modo como críticos tendremos una visión limitada e incompletada del arte digital que se nos presenta.

[1] La referencia a ACT alude al trinomio ARTE-CIENCIA-TECNOLOGÍA tal y como se ha planteado en 2004 y 2005 en reuniones de representantes institucionales y pertenecientes a colectivos artísticos y científicos. El objetivo es plantear al Ministerio de Cultura de España las medidas necesarias para llevar a cabo una política de gestión cultural en la intersección ACT. En octubre de 2005 se ha presentado un LIBRO VERDE sobre el sistema Arte Ciencia y Tecnología en el Estado español que se espera derive en un LIBRO BLANCO de propuestas y recomendaciones.

[2] La referencia a esta ciudad alude a la Declaración de Boloña, pacto de los países europeos refrendado en 1999 para crear un Espacio Europeo de Educación Superior para 2010. La medida comporta una reformulación del peso y la distribución de las titulaciones universitarias, así como de los cursos de postgrado (doctorados y másters). Se ha suscitado la polémica en España en los últimos meses de 2005 a raíz del anuncio de que podrían desaparecer titulaciones “con pocas salidas profesionales” como Historia del Arte y Humanidades.

José Luis Brea

Hombre, Eugenio, a mí me parece un poquito exagerado poner en duda generalizada todo el conocimiento de todos los críticos de new media (duda que Raquel ratifica) sólo por un supuesto olvido mío: por lo menos cíñete a mi caso y habla sólo de mi ignorancia cabal.

En cuanto a mí, no andáis descaminados en percibir mi escaso interés por esas áreas (el software art, el arte sonoro, bastantes muchas otras, la verdad…) que a vosotros os importan tanto, por lo que se ve. Lo único que puedo deciros es que seguramente debe de haber otros críticos a los que eso les interese más que a mí (y vaya, que el que a alguien no le interese lo que os interesa a vosotros no creo que sea motivo para descalificar el valor de su conocimiento).

Lo que me parece que no habéis captado muy bien (supongo que lo habréis leído al menos) es mi punto de vista sobre el papel de la crítica, que no es (a mi parecer, y a él me atengo: lo que vengo a hacer es una declaración de principios)… repito: NO es el de contribuir a “ampliar” el repertorio de lo que se considera arte.

Mi objetivo no es, dicho de otra forma, proponer que muchas nuevas maneras de hacer y muchos nuevos objetos resultantes de esa producción “son también arte” y deben ser reconocidos como tal. No.
Lo que a mí me interesa, como crítico, es justamente poner en evidencia hasta qué punto, bajo las específicas condiciones ontológicas que disfrutan los objetos culturales en nuestro tiempo, la denominación de “arte” les resulta definitivamente inadecuada (en tanto ostentan y movilizan energías simbólicas muy distintas de las propias de las formas tradicionales de darse el arte).

Así que en cierta forma mi empeño es el contrario al que vosotros esperáis de un crítico (bendecir como arte lo que de entrada vosotros mismos dais por supuesto que lo es). Lamento defraudaros en ese sentido, pero vaya, como decía más arriba, estoy seguro de que no os será difícil encontrar críticos que asuman ese papel más “amplificativo”, mientras mi posición en más bien, y declaradamente, desmanteladora, deconstruccionista, contraria al mantenimiento de la idea de arte, y por tanto más de su expansión.

Y en fin, si no encontráis esos ostros críticos a vuestra medida e interés, pues siempre os queda el actuar vosotros mismos como vuestros propios mejores críticos ideales, cualidades no os faltan.

Eugenio Tisselli

José Luis, tienes razón: un crítico no está para decidir si algo es arte o no. En eso estoy totalmente de acuerdo. Siendo muy breve, pienso que un crítico debería ser quien nos ayude a reflexionar sobre el trabajo de los artistas: no etiquetar, simplemente decir con palabras aquello que una obra no expresa de manera explícita. Mirar tras el velo, adivinar posibles caminos, resonancias…
El crítico debería revelarnos, o ayudarnos a ver, las múltiples capas de un trabajo, y para ello necesita conocer la naturaleza de dicho trabajo (y de su soporte) a fondo.

Si “arte” resulta una etiqueta adecuada para las nuevas prácticas creativas o no, me parece una discusión totalmente irrelevante, o en todo caso lejana al punto central de este intercambio: el desconocimiento generalizado de críticos de arte (españoles) sobre “new media”, sí, generalizado. Aún estoy por leer la primera crítica informada publicada en España sobre prácticas creativas y nuevos medios. Lo que he leído hasta hoy son, en el mejor de los casos, reseñas, y en el peor de los casos, críticas que denotan una ignorancia (a veces casi desprecio) con respecto a estas formas.

Sin embargo, el arte (o llamémoslo como sea, que -repito- no es este el meollo) creado *en* (no solamente *con*) nuevos medios sigue floreciendo en España, y es verdad: a veces somos los mismos creadores los que también ejercemos de críticos. Sin embargo (y éste es mi caso) creo que carecemos no solamente de una necesaria distancia con respecto al trabajo, sino de la formación que un crítico de arte podría tener, y a veces pecamos de miopía: nos falta una perspectiva histórica para encuadrar nuestra actividad dentro del largo recorrido de la creatividad humana. Es aquí donde se agradecería la presencia de un crítico con credenciales. No para legitimar a estas nuevas prácticas como arte, simplemente para mirarlas de una manera mas completa.
De momento, creo no queremos ninguna bendición… ¡dios nos libre! 😉

Raquel Herrera

La verdad es que vuelvo a suscribir las palabras de Eugenio. No se trata de buscar nuevos críticos para que ejerzan de gurús sobre lo que está bien y lo que está mal en relación a las prácticas (creativas, culturales, artísticas si decidiéramos llamarlas así), sino de buscar personas que, en tanto que críticas, ejercen de figuras intermediarias bien formadas e informadas sobre aquello que están criticando.

Pienso que si nos planteamos la peligrosa tendencia a que el gestor cultural, o el comisario, actúen como “coolhunters de tendencias culturales”, el crítico debería ser capaz de sobreponerse a eso, y además, con conocimiento de causa sobre aquello que está analizando.

Por eso mi referencia a Boloña, y creo que coordinando un poco con lo dicho anteriormente, respecto a la necesidad de que haya gente con una formación interdisciplinaria en ACT capaz de ejercer la crítica.

Lo demás, lo que se suele encontrar en muchos medios, o bien es periodismo sobre nuevos medios (que es información, pero no es crítica), o análisis teóricos basados en postulados que quizás no sirvan para analizar estos contenidos (el taller de crítica que tomé hace un par de años en el Macba fue un ejemplo de ello).

No se trata de apuntar a nadie, pero sí de prevenir sobre una situación que a todos nos conviene evitar de cara a comprender los cambios a los que nos enfrenta esta llamada “sociedad del conocimiento”.

Enrique Aguerre

¿Será que todavía estamos tan pendientes de la legitimación de nuestros trabajos (no importa el área) por parte de la crítica tradicional como intermediarios idóneos?

¿Podemos seguir hablando de “arte”?

¿En qué contexto?

Saludos

http://fronteraincierta.blogspot.com

svcnt

Bueno, en cualquier caso, mucho después de que el arte haya desaparecido la crítica de arte aún estará ahí.

😉

Dos preguntas: a.- ¿es la crítica un subproducto del arte? b.- ¿o por el contrario ambas actividades tienen la misma entidad?

Raquel Herrera

Me gustaría en este mismo comentario a dos intervenciones, pero que son dos temas diferentes:

Respecto a lo que dice Enrique, bueno sí, creo que es el eterno tema, pero no sólo referido a la crítica tradicional, sino que forma parte de ese debate más amplio que todos conocemos: institucionalización, ¿sí, no? (y por qué)

Resultó curioso el comentario de Daniel García Andújar en la jornada de la Mediateca de Caixaforum sobre la audiovisualización del arte sobre cómo Vuk Cosic, el famoso net artista, había acabado pasando por todas las fases de institucionalización que pueden presentársele a cualquier artista contemporáneo (no necesariamente net artista). Su comentario no parecía tener un tono negativo, ni positivo, más bien era una observación, pero muy interesante para reflexionar sobre cuanta novedad podemos esperar de lo nuevo…

Por lo que respecta a lo que dice Vicente, la verdad es que no lo sé. ¿Subproducto es malo? Me gusta la idea de que el dinosaurio siga estando allí cuando todos los artistas se hayan ido…

svcnt

No, subproducto no es malo, aunque reconozco que la elección de la palabra es provocativa. La crítica de arte me parece esencial, y de hecho más de una vez los críticos se nos han adelantado a los artistas. No en vano compartimos modos de pensamiento.

La pregunta la motiva tanto el comentario de Brea sobre la inadecuación de la etiqueta ‘arte’ aplicada a los nuevos productos culturales como a la constatación de que, en efecto, las nuevas prácticas artísticas poseen una potencialidad poderosísima, pero la mayor parte de sus realizaciones son aún muy limitadas. ¿Esa limitación es inherente a un nuevo estatus, o es una anomalía?

Esa es otra forma hacer la misma pregunta.

Raquel Herrera

Hola Vicente,

Lamento darte una respuesta personal convencional al respecto, y es que supongo que es pronto para saberlo…

Aunque, pensándolo bien, si antes todo lo heterodoxo era disfuncional y ahora lo disfuncional incluso sirve para vender coches, ¿qué podemos esperar? Vicente Verdú acaba de publicar su último libro apocalíptico (muy baudrillardiano, como siempre, no digo que esté de acuerdo, pero siempre resulta provocativo), donde se plantea si lo que tenemos actualmente, la idea de “cultura basura, superficial, cultura kleenex” no debería ser considerada y digamos “respetada” como la cultura de nuestro presente y futuro cercano…

¿Acaso nos merecemos lo que tenemos?

Eugenio Tisselli

Hola,

Sin ser historiador, me imagino que en todas las épocas lo contemporáneo ha sido sinónimo de inestable. Entonces, todo aquel que intente crear reflejando lo que le es contemporáneo, utilizando las herramientas que le son contemporáneas, está condenado a la inestabilidad.

Lo cual no es necesariamente malo, especialmente ahora que nos hemos propuesto trabajar con herramientas cuya naturaleza es muy inestable. Al menos podemos aspirar a encontrar coherencia entre nuestro trabajo y el mundo exterior…

Ojo con lo que dice Raquel: ahora lo disfuncional vende. Estamos metidos en una carrera tan vertiginosa y en un capitalismo tan voraz, que aún lo inestable se nos presenta como deseable. Ninguno de nosotros se encuentra fuera del juego.

Yo regresaría a un post anterior, en el que decía que la presencia de los críticos sería de agradecer. Precisamente porque un crítico añade una capa de valor intangible a los trabajos que critica, y ello podría servir para frenar un poco las tendencias asfixiantes del mercado. (Tal vez estoy siendo muy ingenuo… los críticos tristemente suelen ir de la mano del mercado)

Aquí no se trataría de legitimar al arte digital dentro de un sistema institucional, sino todo lo contrario… se trataría de contrarrestar la tremenda fuerza de gravedad de los mercados.

El arte digital puede convertirse en la “cara sonriente del capitalismo” (o una de las tantas…), o bien puede florecer manteniendo una postura crítica. Me gustaría que, al menos durante un tiempo, el arte digital pudiese ir por el segundo camino. (¿O es demasiado tarde ya?)

Raquel Herrera

Lo cierto es que el trabajo de la crítica es doblemente duro por cuanto a veces la institucionalización parece ser el único camino de reconocimiento profesional, y por cómo las alternativas a esa institucionalización se plantean en términos precarios y poco serios (“trabajo en un medio independiente y/o alternativo/moderno y por ello no voy a pagarte por tu artículo” es un problema recurrente).

Otra cuestión que puede ser problemática es la velocidad de la escritura. Escribir y publicar en prácticamente tiempo real puede ser interesante en algunos casos, la inmediatez tiene un valor, pero algunas cosas necesitan reposo… las dinámicas profesionales actuales vinculadas a las nuevas tecnologías, pienso, nos hacen trabajar más y más rápido y corregir mucho menos.

Santiago Ortiz

…qué extraño es el mundo cuando el artista hecha de menos a los críticos.

Eugenio Tisselli

Si tienen que existir, al menos que hagan bien su trabajo…

Enrique Aguerre

Es que ya no son intermediarios válidos, han sido reemplazados por el artista-gestor cultural, artista-curador, artista-teórico, artista, etc.
Como bien lo llama el amigo Ricardo Bausbaum.
http://www.proyectotrama.org/00/TEXTOS/index.html

Addenda

La conversación puede prolongarse tanto como se mantenga el interés de continuar con el tema de debate. Como muestra un botón previo a la publicación de este comentario…

Raquel Herrera

Hola Eduardo,

Te envío el enlace a uno de los últimos comentarios en mi blog que puede resultar de tu interés:
http://raquelherrera.blogspot.com/2005/11/simposio-de-la-asociacin-catana-de.html

Eduardo Navas

Hola Raquel,

Creo que tu argumento sobre la institución es muy limitado, ya que se entiende que para en realidad poder criticar, uno debe de poder estar dentro de la estructura para examinarla. Esto también se encuentra en nociones de Franz Fanon, cuando explica que los que son parte del proceso de descolonización deben de poder criticarse a sí mismos, (o sea, por dentro de sus estructuras.) Y por supuesto se pueden ver en otras personas como Spivak y Derrida, quienes se consideran trabajando dentro de la máquina de ideología. Hasta Hardt and Negri han admitido esto cuando hablan de su concepto de Imperio como un discurso dialéctico, donde tanto los que están en el poder y los que son oprimidos pueden encontrar formas útiles para desarrollar sus propios intereses, ya sea de condenación o de resistencia. Así que uno solo puede estar adentro… La pregunta es “¿En realidad estás interesada en hacer cambios, o solo plantearlo con retórica que suene bien?”
Creo que es porque casi todos aquellos que pertenecen a una institución
escogen la última opción que uno llega a opinar lo que tú explicas…

Raquel Herrera

Hola Eduardo,

No sé seguiré tu línea de argumentación, pero me gustaría aclarar que no era mi intención al publicar el comentario iniciar una especie de debate micropolítico sobre la legitimidad de la crítica. En realidad, mis objetivos siempre son más sencillos, mi blog no deja de ser una expresión de mi subjetividad no académica, con sus evidentes pros y contras. Lo que ocurre es que me sorprende y me preocupa que la crítica de las instituciones se convierta en un mero juego retórico, y se supone que es un tema serio, ¿o no?

De todas, este no es el tema que más me importa. Me interesa mucho más el debate de la profesionalización de la crítica de nuevos medios, y ahí cada uno hace lo que puede/quiere/le dejan (y en eso Eugenio Tisselli sabe bien de qué habla).

Eduardo Navas

Hola Raquel,

La verdad que tu mencionas lo que yo expliqué, que cuando uno se encuentra dentro de cierta institución uno no necesariamente tiene que tratar de salirse de tal. Creo que tu argumento en general se presta a la narrativa de las vanguardias modernistas, que supuestamente critican la institución pero no hacen na’a de na’a al final.

¿Continuará?

Raquel Herrera (Barcelona) es la autora del ensayo Tempus Fugit el relato interactivo sobre narrativa digital. Actualmente está cursando el doctorado en Comunicación Social en la Universidad Pompeu Fabra y escribe regularmente en el blog Tempus Fugit sobre arte digital.

Svcnt es Dante Smirnoff (Vicente Araújo), artista digital afincado en Tarifa, trabaja en el activismo de nuevos medios y administra el weblog Ad*e*e/sinapsis, un boletín colaborativo sobre arte digital en español.

José Luis Brea (Madrid) es profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, además de crítico de arte y comisario. Dirige la publicación Estudios Visuales y participa, entre otras propuestas, en el weblog de crítica cultural ::salonKritik::

Eugenio Tisselli es artista y programador mexicano afincando en Barcelona. Entre otros proyectos, trabaja con el código como herramienta artística y poética (http://www.motorhueso.net). Es asimismo co-director del máster de artes digitales de la Universidad Pompeu Fabra

Enrique Aguerre es artista uruguayo de vídeo y multimedia, miembro fundador del NUVA (Núcleo Uruguayo de Videoarte) y coordinador del Departamento de Video del Museo Nacional de Artes Visuales. Administra el weblog frontera_ incierta.

Santiago Ortiz es un artista colombiano que vive entre Cabo Verde y España. Su trabajo analiza las intersecciones de la programación, la escritura y la matemática (http://www.moebio.com).

Eduardo Navas es editor de newmediaFix, artista multidisciplinar y profesor de nuevos medios que vive entre San Diego y Los Ángeles (http://www.navasse.net).

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